Tres enfoques distintos, un mismo camino

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Un equipo de la Universidad de Queensland (Brisbane, Australia) y la Universidad de Washington (Seattle, EE. UU.) estudió a 302 personas adultas con dolor lumbar crónico. Las repartieron al azar en tres programas psicológicos: activación conductual (retomar poco a poco actividades con sentido), terapia cognitiva (revisar los pensamientos sobre el dolor) y meditación mindfulness. Dos veces al día anotaron en el móvil cómo se encontraban y llevaron un medidor de actividad. El trabajo se publicó el 16 de octubre de 2026 en la revista Pain.

Los tres grupos mejoraron en cuánto interfería el dolor en su vida, redujeron el catastrofismo (la tendencia a imaginar lo peor sobre el dolor) y aprendieron a observar sus sensaciones sin juzgarlas, sin diferencias entre un programa y otro. La actividad física medida no cambió. Los cambios en catastrofismo y en la mirada sin juicio iban de la mano de la mejoría, pero el análisis casi nunca pudo demostrar que fueran la causa. Lo que mejor encaja con los datos es que programas muy distintos funcionan por mecanismos compartidos.

Para quien vive con dolor, esto apunta a que no existe un único método «mágico»: lo que parecen tener en común estos enfoques es cambiar la relación con el dolor, con menos miedo y menos juicio. Conviene la cautela: es un análisis de mecanismos en dolor lumbar, no promete resultados a nadie y los propios autores señalan que aún falta entender por qué algunas personas mantienen la mejoría y otras recaen.

Fuente: Day MA, Ward LC, Borckardt J, et al. «Mechanisms of behavioral activation, cognitive therapy, and mindfulness meditation for chronic pain: a test of specific vs shared mechanism models in a randomized clinical trial». Universidad de Queensland (Brisbane, Australia) y Universidad de Washington (Seattle, EE. UU.). Pain, 16-oct-2026. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000004134.

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