
Un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE. UU.) siguió a 147 parejas en las que uno de los miembros tenía dolor crónico de espalda. Durante 30 días, ambos rellenaron un diario electrónico dos veces al día. Querían saber cómo influyen las emociones de la pareja en el dolor del día a día. La muestra era de edad avanzada (en torno a los 70 años). El estudio se publicó el 16 de octubre de 2026 en The Journal of Pain.
Los días en que la pareja sufría más por el dolor de la otra persona, esta notaba más «sobreprotección» (ayudarla en exceso) y más presión sobre su nivel de actividad. A su vez, cuanta más sobreprotección había un día, mayores eran el catastrofismo y la interferencia del dolor en la vida a la mañana siguiente. La presión sobre la actividad no predijo peores resultados. Los efectos fueron pequeños.
¿Qué implica? Que el cariño y la preocupación, con toda su buena intención, a veces pueden dificultar sin querer que la persona con dolor se maneje con más autonomía. No se trata de culpar a nadie: los propios autores sugieren que ayudar también a quien acompaña, y orientarle sobre cómo apoyar, podría mejorar el manejo del dolor. Son datos de un grupo concreto y mayor, y muestran asociaciones, no causas demostradas.
Fuente: Martire L. M. et al., «Effects of Partner Distress and Controlling Responses on Back Pain in Daily Life». Departamento de Desarrollo Humano y Estudios de Familia, Universidad Estatal de Pensilvania, University Park (EE. UU.). The Journal of Pain, 16 de octubre de 2026. DOI: 10.1016/j.jpain.2026.106474.

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