
Investigadores de Suiza y Bélgica (Zúrich, Winterthur y Bruselas) hicieron resonancias magnéticas funcionales a 13 personas con dolor lumbar de menos de 4 semanas de evolución —dolor agudo, recién empezado—, mientras les estimulaban la zona lumbar. El estudio, con una muestra pequeña que conviene tomar con cautela, se publicó en Frontiers in Pain Research en agosto de 2026.
Encontraron que cuanto más miedo al movimiento (miedo-evitación) mostraban las personas, más conectadas estaban ciertas zonas del cerebro relacionadas con las emociones —el cerebelo, el tronco cerebral y el hipocampo—. Es decir: el miedo a moverse ya deja una huella medible en el cerebro desde las primeras semanas de dolor, mucho antes de que el dolor se vuelva crónico.
Esto respalda algo esencial del enfoque del IRDC: el miedo no es «solo psicológico», tiene una base física real en el cerebro, y actuar sobre él pronto —en las primeras semanas— podría ayudar a evitar que un dolor agudo se convierta en crónico. Volver a moverse con confianza, cuanto antes, importa.
Fuente: Hotz-Boendermaker S, Boendermaker B, et al. «Exploring the associations of cortical connectivity-modulation with clinical and psychological measures in acute low back pain». ZHAW Zúrich / Vrije Universiteit Brussel, Suiza/Bélgica. Frontiers in Pain Research, 27-ago-2026. DOI: 10.3389/fpain.2026.1884788. Nota de rigor: muestra pequeña (n=13), tomar como hallazgo preliminar.

Deja un comentario