Poner nombre exacto a lo que sientes

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Un equipo de la Universidad Católica de Milán (Italia) y la Universidad Autónoma de Madrid publicó el 20 de agosto de 2026 un estudio con 68 mujeres con dolor pélvico crónico de tipo neuropático y nociplástico. Durante un mes, cada vez que tenían un episodio de dolor anotaban en un diario qué emociones sentían y con qué intensidad les dolía.

Midieron lo que se llama «granularidad emocional»: la capacidad de distinguir con precisión entre emociones parecidas, por ejemplo saber si lo que sientes es rabia, frustración o impotencia, en vez de un «estoy fatal» indiferenciado. Las mujeres con mayor granularidad emocional referían menos dolor en ese mismo momento, siempre que no estuvieran muy pendientes de sus sensaciones corporales. En quienes sí estaban muy pendientes del cuerpo ocurrió lo contrario: afinar mucho en los matices del miedo se asoció a más dolor en los episodios posteriores.

El mensaje es matizado y merece decirse con honestidad: no es «nombra tus emociones y te dolerá menos». Depende de qué emoción, de en qué momento y de cuánta atención estás poniendo al cuerpo. Aun así, es una pista más de que la forma en que procesamos las emociones y la forma en que sentimos el dolor no van por caminos separados.

Fuente: Telazzi, I., Estrada Alonso, E. y Balzarotti, S., «The role of negative emotional granularity and interoceptive sensibility in neuropathic and nociplastic chronic pelvic pain». Università Cattolica di Milano (Italia) y Universidad Autónoma de Madrid (España). Cognition & Emotion, 20 de agosto de 2026. DOI: 10.1080/02699931.2026.2717196. Nota de rigor: muestra pequeña (68 mujeres) y de un único perfil de pacientes.

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