
La revista PAIN, publicación de referencia de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, publicó en septiembre de 2026 un análisis dirigido desde el Rush University Medical Center de Chicago, con la Universidad de Washington (Seattle), la Universidad de Alabama y la Universidad Duke (Estados Unidos). Reanalizaron un ensayo con 521 personas con dolor lumbar crónico que habían recibido terapia cognitiva, reducción de estrés basada en mindfulness, terapia de conducta o el tratamiento habitual.
En lugar de mirar solo si cada mecanismo mejoraba el resultado final, miraron cómo se influyen entre sí de una sesión a la siguiente. El catastrofismo y la confianza en manejar el dolor se retroalimentan en las dos direcciones: cuando baja el catastrofismo sube la confianza, y cuando sube la confianza baja el catastrofismo. En cambio, la relación del catastrofismo con el mindfulness y con volver a hacer actividades iba en un solo sentido: primero baja el catastrofismo y después llegan los otros cambios. Además, la fuerza de esas conexiones predecía cuánto mejoraba cada persona.
Si alguna vez te has preguntado por dónde empezar, esto sugiere un orden. Reducir esa espiral de pensamiento —«esto no tiene arreglo», «va a ir a peor»— parece abrir la puerta a lo demás.
Fuente: Burns, J.W., Gerhart, J., Jensen, M.P., Thorn, B., Carmody, J. y Keefe, F., «Relationships among mechanisms in psychosocial treatments for chronic pain: mechanism to mechanism lagged effects and relationships with outcomes». Rush University Medical Center, Chicago (Estados Unidos). Pain, 167(9), septiembre de 2026. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000004030. Nota de rigor: análisis secundario de un ensayo previo; los propios autores lo presentan como un mapa de procesos, no como una receta cerrada.

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