
La Universidad Técnica de Múnich (Alemania), junto con la Charité de Berlín y otros centros europeos, publicó el 19 de agosto de 2026 en BMC Medicine un estudio con 300 personas: 96 que nunca pasaron el COVID, 102 que se recuperaron sin secuelas y 102 con síndrome post-COVID, de las cuales 62 cumplían criterios de encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica (EM/SFC).
Usaron una técnica no invasiva que fotografía los vasos sanguíneos del fondo del ojo, los más pequeños que se pueden ver sin operar. Las personas con síndrome post-COVID tenían arteriolas más estrechas y una respuesta vascular reducida frente a las que se habían recuperado. Quienes además cumplían criterios de EM/SFC presentaban las alteraciones más marcadas, y cuanto peor era la proporción entre arteriolas y vénulas, mayor era la carga de síntomas, sobre todo los cognitivos. También tenían más marcadores de inflamación en sangre.
Para muchas personas con fatiga persistente a las que les repiten que «no tienen nada», este trabajo es relevante: hay alteraciones medibles en la circulación más pequeña. Es una pieza más contra la idea de que estos síntomas son imaginados.
Fuente: Wallraven, T., Günthner, R., Lethen, I. y cols., «Microvascular remodeling and endothelial dysfunction across the post-COVID-19 spectrum: a prospective observational case-control study». Universidad Técnica de Múnich y Charité–Universitätsmedizin Berlín (Alemania). BMC Medicine, 19 de agosto de 2026. DOI: 10.1186/s12916-026-05144-9 · NCT05635552. Nota de rigor: estudio observacional; muestra que las cosas van juntas, no que unas causen las otras, y no es una prueba diagnóstica lista para usar en consulta.

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