
En un estudio de la Universidad de Florida (Estados Unidos), 58 personas con dolor facial crónico sumergieron una mano en agua muy fría — una forma segura y controlada de generar una sensación de dolor en el laboratorio. A un grupo se le pidió repetirse frases catastrofistas («esto es insoportable, no voy a aguantar»); al otro, frases de afrontamiento positivo («puedo con esto, ya ha pasado antes»). El estudio se publicó en 2009 en la revista Journal of Pain Research.
El grupo con frases de afrontamiento positivo aguantó más del doble de tiempo antes de retirar la mano, comparado con el grupo de frases catastrofistas.
Lo que te dices a ti mismo en el momento del dolor no es «solo mentalización» — cambia, de forma medible, cuánto puedes tolerar.
Fuente: Roditi, Robinson y Litwins, Journal of Pain Research (2009) — Universidad de Florida, Estados Unidos.
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