
Un equipo del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas, en Leipzig (Alemania), analizó los pensamientos espontáneos de un grupo de participantes mientras realizaban tareas cognitivas, y los relacionó con sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y alfa-amilasa (un marcador de activación del sistema nervioso). El estudio se publicó en 2014 en la revista Biological Psychology.
Los pensamientos con un tono emocional negativo y enfocados en el pasado se asociaron con niveles más altos de cortisol y alfa-amilasa — tanto después de una situación estresante como en un día normal, sin ningún estresor presente.
La preocupación mental, incluso silenciosa, activa el cuerpo casi como si el estrés estuviera ocurriendo de verdad. Es una de las razones por las que calmar la mente forma parte del tratamiento del dolor, y no es solo un consejo general de bienestar.
Fuente: Engert, Smallwood y Singer, Biological Psychology (2014) — Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas, Leipzig, Alemania.
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