
Un equipo del Hospital Infantil de Cincinnati (Ohio, EE. UU.), junto con otros centros de Estados Unidos, reanalizó los datos de un ensayo clínico aleatorizado llamado FIT Teens, con 317 adolescentes con fibromialgia juvenil. Habían recibido terapia cognitivo-conductual, ejercicio aeróbico gradual o terapia cognitivo-conductual combinada con entrenamiento neuromuscular. El trabajo se publicó el 24 de octubre de 2026 en The Journal of Pain.
En el ensayo original, los tres grupos mejoraron su capacidad para hacer vida normal y mantuvieron esa mejora durante un año. Este nuevo análisis preguntó qué cambio explicaba esa mejora duradera. Vieron que, cuanto más bajaban el catastrofismo (imaginar lo peor sobre el dolor) y el miedo a moverse durante los tres primeros meses, menos discapacidad había a los tres meses. Pero al cabo de un año, solo la reducción del miedo a moverse seguía prediciendo una mejor función.
Es un análisis secundario y muestra una asociación, no demuestra que una cosa cause la otra. Aun así, apunta a que recuperar la confianza en el movimiento puede ser una pieza clave para que la mejora se sostenga en el tiempo. Estos datos son de un estudio concreto con adolescentes y no hablan del Programa de Recuperación del IRDC.
Fuente: Morales N., Lynch-Jordan A., Peugh J. et al. «Reduction in Fear of Movement Predicts Long-Term Decreases In Functional Disability Among Adolescents With Juvenile Fibromyalgia». Cincinnati Children’s Hospital Medical Center (Cincinnati, EE. UU.) y otros centros. The Journal of Pain, 24 de octubre de 2026. DOI: 10.1016/j.jpain.2026.106475

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