
Un equipo de la Universidad de Montreal (Canadá) entrevistó dos veces a 6 personas adultas de Canadá que viven con dolor crónico no oncológico, en un artículo publicado el 22 de septiembre de 2026, para entender en profundidad qué hace que el dolor se convierta en sufrimiento.
Encontraron que la intensidad del dolor por sí sola no explicaba el sufrimiento: lo que más pesaba era cómo el dolor rompía su vida social — sentirse fuera de lugar, tener que demostrar constantemente que su dolor era válido, y notar la distancia entre «parecer normal» por fuera y sentirse fatal por dentro.
Este estudio pone palabras a algo que en el Club sabemos bien: el aislamiento y la falta de validación social pueden doler tanto como el propio síntoma físico, y por eso una comunidad que entiende y no juzga es, en sí misma, parte del tratamiento. Es un estudio cualitativo con muy pocas participantes (6 personas), pensado para explorar la experiencia en profundidad, no para sacar conclusiones generalizables.
Fuente: Gagnon-Mailhot M, et al. «When the Social Foundations of the World are Disrupted: An Interpretative Phenomenological Analysis of Suffering in Pain and Stress Among Individuals Living with Chronic Pain». Universidad de Montreal, Canadá. Journal of Pain Research, 22-sep-2026. DOI: 10.2147/JPR.S631772

Deja un comentario