
Un equipo de la Universidad de Çukurova, en Adana (Turquía), estudió a 99 personas con enfermedad de Bechçet —una enfermedad autoinmune poco frecuente— y a 67 personas sanas, para medir la presencia de sensibilización central: ese fenómeno en el que el sistema nervioso amplifica las señales de dolor. El estudio se publicó en junio de 2026 en Mediterranean Journal of Rheumatology.
Casi 4 de cada 10 personas con Bechçet (39,4%) tenían sensibilización central, frente a solo un 3% del grupo sano. Las personas con sensibilización central tenían más ansiedad, más depresión, peor calidad de vida y más dolor. Y al analizar qué lo predecía mejor, no fue la actividad de la enfermedad en sí, sino específicamente la depresión.
Es un ejemplo más, en una enfermedad muy distinta al dolor crónico «típico», de que la amplificación del dolor está mucho más conectada con el estado emocional que con el daño físico medible. Esto no significa que el dolor «esté en la cabeza» — significa que el cerebro y el cuerpo trabajan juntos, y cuidar la parte emocional es cuidar también el dolor físico.
Fuente: Bircan AÖ, Acemoğlu ŞŞZ, Turk I, Arslan D. «Psychosocial and Functional Determinants of Central Sensitisation in Patients with Behçet’s Disease: A Cross-Sectional Study». Çukurova Üniversitesi, Adana, Turquía. Mediterranean Journal of Rheumatology, 09-jun-2026. DOI: 10.31138/mjr.311025.pfd.

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