
Un equipo de la Universidad de Leeds, Reino Unido, evaluó a 342 personas con dolor musculoesquelético crónico de más de 12 semanas de duración y a 57 personas sanas, para medir si tenían disautonomía —un mal funcionamiento del sistema nervioso que regula funciones automáticas como el ritmo cardíaco o la digestión—. El estudio se publicó en septiembre de 2026 en Rheumatology (Oxford).
El resultado es llamativo: un 74% de las personas con dolor crónico tenían disautonomía, frente a solo un 11% del grupo sano —siete veces más—. Y esto ocurría por igual tanto en dolor de origen inflamatorio (como la artritis) como en dolor sin inflamación de base. Cuanto más dolor, ansiedad y depresión, mayor era el riesgo de disautonomía.
Esto apunta a algo que en el IRDC explicamos con la imagen del sistema nervioso «en alerta constante»: cuando el dolor se cronifica, no es solo la percepción del dolor la que cambia, sino el funcionamiento general del sistema nervioso, incluyendo funciones que ni siquiera notamos de forma consciente. Es una pieza más que respalda por qué trabajar la calma del sistema nervioso puede ayudar más allá del dolor en sí.
Fuente: Almutairi NA, Greenwood DC, Sivan M. «Prevalence of dysautonomia in chronic musculoskeletal pain: a cross-sectional study». University of Leeds, Reino Unido. Rheumatology (Oxford), 16-sep-2026. DOI: 10.1093/rheumatology/keag511.

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