
Investigadores de la Universidad de Middlesex, en Londres, encuestaron a 395 personas con fibromialgia para ver cuántas tenían también trastornos de la interacción intestino-cerebro (como el intestino irritable) y cómo afectaba esto a su día a día. El estudio se publicó en 2026.
Casi 8 de cada 10 personas (79,2%) tenían al menos un trastorno digestivo de este tipo, y quienes tenían varios a la vez funcionaban peor en su vida diaria. Cuanto más intensos eran los síntomas digestivos, más depresión y peor funcionamiento había. Sin embargo, las personas con más «flexibilidad psicológica» —esa capacidad de no engancharse tanto a los pensamientos difíciles y seguir actuando según lo que importa— amortiguaban parte de ese impacto negativo.
El mensaje es doble: primero, si tienes fibromialgia y además problemas digestivos, no estás sumando cosas sin relación, es muy frecuente que vayan juntas. Segundo, trabajar la flexibilidad psicológica (por ejemplo con Terapia de Aceptación y Compromiso) no sustituye al tratamiento médico, pero sí puede suavizar el golpe en el día a día. Es un estudio de encuesta, así que muestra asociación, no causa.
Fuente: Yu L, Kioskli K, Sibelli A, McCracken LM. «Preliminary Investigation of Disorders of Gut-Brain Interaction and Their Associations With Psychological Flexibility and Daily Functioning in People With Fibromyalgia». Universidad de Middlesex, Londres, Reino Unido. European Journal of Pain, septiembre 2026. DOI: 10.1002/ejp.70378

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