Cuando cuesta reconocer las propias emociones, el cerebro del dolor cambia distinto

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Un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney (Australia), estudió con resonancia magnética cómo reaccionaba el cerebro de 27 mujeres con fibromialgia y 30 mujeres sin dolor mientras intentaban contener emociones negativas, y si esto cambiaba según su nivel de alexitimia (la dificultad para identificar y describir las propias emociones). El estudio se publicó en septiembre de 2026 en la revista Pain.

En el grupo con fibromialgia se vieron patrones distintos de actividad y conexión entre zonas del cerebro relacionadas con la emoción, la percepción del propio cuerpo y el autoconocimiento. Además, a mayor alexitimia, más se alteraba la conexión entre una zona relacionada con la sensación corporal y otra relacionada con la emoción.

La idea de fondo es que en la fibromialgia, emoción y cuerpo están más entrelazados de lo habitual, y cuando además cuesta poner nombre a lo que se siente, ese entrelazado se complica más. Por eso trabajar la conciencia interoceptiva —aprender a notar y nombrar las señales del propio cuerpo y las propias emociones— puede tener un efecto real, no solo «sentirse mejor por hablar de ello». Es un estudio con una muestra moderada (57 mujeres), así que sus conclusiones son un primer paso.

Fuente: Aguirre de Cárcer Vidal A, Norman-Nott N, Gustin SM, Quidé Y. «Alexithymia moderates brain function during suppression of negative emotions in fibromyalgia». Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) Sídney y Neuroscience Research Australia, Australia. Pain, septiembre 2026. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000004109

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