
Un equipo de las universidades Sapienza de Roma y de L’Aquila (Italia) publicó el 11 de agosto de 2026 un estudio con 106 personas con enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o Crohn), buscando entender por qué algunas sienten fatiga aunque su inflamación esté controlada.
Los investigadores midieron marcadores de inflamación en sangre y heces, síntomas de ansiedad y depresión, y también síntomas de sensibilización central (esa hipersensibilidad del sistema nervioso que hace que el cuerpo reaccione de más). El resultado: la inflamación explicaba muy poco de la fatiga. Lo que mejor la explicaba, con diferencia, era la sensibilización central, seguida de los síntomas depresivos — no los marcadores inflamatorios.
Para cualquier persona con dolor o síntomas crónicos que se ha oído decir “pero tus análisis están bien, no tienes nada”, este estudio pone datos encima de la mesa: el sistema nervioso puede generar fatiga real y limitante aunque el cuerpo, a nivel de inflamación, esté relativamente tranquilo. Es una prueba más de que trabajar la reprogramación del sistema nervioso tiene sentido incluso cuando los análisis salen “normales”.
Fuente: Caruso, A., Viscido, A., Di Giacomo, D., Latella, G. y Galli, F., «Fatigue in inflammatory bowel disease beyond intestinal inflammation: A cross-sectional study». Universidad Sapienza de Roma y Universidad de L’Aquila (Italia). Journal of Psychosomatic Research, 11 de agosto de 2026. DOI: 10.1016/j.jpsychores.2026.112960. Nota de rigor: estudio transversal con 106 personas; muestra asociación, no causalidad.

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