
Investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Lingnan, en Hong Kong, publicaron el 7 de agosto de 2026 dos experimentos controlados sobre un fenómeno curioso: el efecto placebo sin necesidad de “engañar” a nadie sobre el tratamiento.
En el primer experimento, 121 personas sanas recibieron una crema sin ningún principio activo, pero unas la vivieron como “suya” (con una conexión psicológica inducida) y otras no. Quienes sintieron esa crema como propia aguantaron más tiempo el dolor de agua fría y tuvieron un umbral de dolor más alto que el resto, sin que la crema contuviera nada activo. En un segundo experimento con 66 personas, cuanto más fuerte era esa sensación de “esto es mío” hacia la crema (medida incluso de forma inconsciente), mayor era el alivio del dolor.
Esto no significa que cualquier crema cure el dolor. Lo que muestra es que la relación psicológica que tenemos con algo —sentirlo nuestro, de confianza— puede activar mecanismos reales de alivio en el cerebro, incluso sin sustancia activa. Es una pieza más que respalda algo que en el Club repetimos a menudo: la mente y el cuerpo no van por separado, y trabajar la relación con nuestras herramientas de gestión del dolor puede tener un efecto físico real, aunque parezcan “simples”.
Fuente: Ng, S.K.R., Yau, E.K., Li, W.O. y Yeung, V.W.L., «Ownership and cognitive connectedness with placebo objects predict pain-related behavioral responses—evidence from two randomized controlled studies». Universidad Lingnan, Hong Kong. The Journal of Pain, 7 de agosto de 2026. DOI: 10.1016/j.jpain.2026.106406.

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