
Aunque se publicó hace más de una década, este trabajo del Massachusetts General Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston (Estados Unidos), sigue siendo una de las explicaciones científicas más citadas de por qué el dolor se queda después de curarse una lesión. Publicado en 2009 en la revista The Journal of Pain, describe un fenómeno llamado sensibilización central: el sistema nervioso puede volverse tan sensible que empieza a generar dolor ante estímulos que normalmente no dolerian, e incluso sin que exista ya ningún daño real en el cuerpo.
Es como una alarma de humo tan sensible que salta con el vapor de la ducha. La alarma no miente sobre lo que detecta, pero se ha vuelto exagerada.
Esto no significa que el dolor no sea real — lo es, y mucho — significa que su causa ya no está en el tejido, sino en un sistema nervioso que se quedó “encendido”. Entender esto es el primer paso de la Terapia de Reprocesamiento del Dolor: bajarle el volumen a esa alarma.
Fuente: Latremoliere y Woolf, The Journal of Pain (2009) — Massachusetts General Hospital y Harvard Medical School, Boston, EE.UU.
Deja un comentario