
Un equipo de la Universidad Estatal Wayne, en Detroit (Estados Unidos), estudió a 230 personas con fibromialgia para comparar tres enfoques: educación sobre la enfermedad, terapia cognitivo-conductual (el abordaje psicológico más habitual), y una terapia centrada en reconocer y expresar emociones difíciles. El estudio se publicó en 2017 en la revista Pain.
El resultado sorprendió incluso a los propios investigadores: la terapia centrada en las emociones logró que el doble de personas redujera su dolor a la mitad, comparado con la terapia cognitivo-conductual estándar. Además mejoró más el funcionamiento diario, la claridad mental y el estado de ánimo.
¿Qué implica esto? Que para una parte importante de las personas con dolor crónico, no basta con “manejar” el dolor con técnicas — hace falta también procesar lo que se ha quedado guardado emocionalmente. Es exactamente el motivo por el que la Conciencia y Expresión Emocional es uno de los tres pilares de nuestro modelo de trabajo.
Fuente: Lumley et al., Pain (2017) — Universidad Estatal Wayne, Detroit, Estados Unidos.
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