
Investigadores del Instituto Nacional de Gastroenterología de Castellana Grotte, en Italia, pusieron a 55 personas con fibromialgia, síndrome de intestino irritable, o ambos a la vez, a hacer un programa de ejercicio supervisado (aeróbico, de fuerza y de flexibilidad) durante 16 semanas. El estudio se publicó en agosto de 2026.
En las personas que tenían fibromialgia e intestino irritable juntos, el ejercicio se relacionó con una mejora medible en marcadores de permeabilidad intestinal (la «barrera intestinal», que cuando falla deja pasar sustancias que activan más inflamación). En quienes solo tenían intestino irritable, mejoraron los síntomas digestivos. En quienes solo tenían fibromialgia, mejoró su capacidad física general.
Este estudio apoya algo que en el Club repetimos: el eje intestino-cerebro no es una moda, es una vía real por la que el movimiento puede ayudar a calmar la inflamación de bajo grado que acompaña al dolor y la fatiga crónicos. Es un estudio piloto pequeño y sin grupo de comparación sin ejercicio, así que sus resultados son prometedores pero preliminares.
Fuente: Bianco A, Russo F, Prospero L, et al. «Divergent intestinal barrier and neuroimmune responses to supervised exercise across fibromyalgia, irritable bowel syndrome, and their comorbidity phenotypes». Instituto Nacional de Gastroenterología IRCCS «Saverio de Bellis», Italia. Frontiers in Physiology, agosto 2026. DOI: 10.3389/fphys.2026.1912788

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