
Un equipo de Oxford BioDynamics y la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, comparó la estructura tridimensional del ADN (cómo se «pliega» el genoma dentro de la célula, lo que regula qué genes se activan) en personas con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), long covid, estrés postraumático, artritis reumatoide y esclerosis múltiple. El estudio se publicó en agosto de 2026.
Aunque estas enfermedades no comparten los mismos genes «encendidos», sí comparten rutas biológicas de fondo: inflamación, respuesta inmunitaria, función de las mitocondrias (las «centrales de energía» de la célula) y regulación del sistema nervioso-hormonal. Caminos distintos que llegan a un terreno común.
Para quien lleva años escuchando que su fatiga o su dolor «no tienen explicación médica», este tipo de hallazgos importa: hay una base biológica medible detrás de la fatiga crónica y de otros síndromes que se le parecen, aunque todavía no exista una prueba diagnóstica sencilla. Es un estudio inicial y muy técnico, así que hace falta que se confirme con más investigación antes de convertirse en algo aplicable en consulta.
Fuente: Hunter E, Alshaker H, Vugrinec D, et al. «Beyond genes: EpiSwitch® and Orion platform-powered 3D genome architecture biomarkers reveal shared biology across ME/CFS, long COVID, PTSD, rheumatoid arthritis, and multiple sclerosis». Oxford BioDynamics y Universidad de East Anglia, Reino Unido. Journal of Translational Medicine, agosto 2026. DOI: 10.1186/s12967-026-08874-9

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