
Investigadores de la Universidad de Viena (Austria) publicaron en 2026 en Psychophysiology un estudio preregistrado con 88 personas sanas para responder una pregunta muy concreta: si el efecto placebo que reduce el dolor también cambia la forma en que percibes otras señales de tu propio cuerpo, como los latidos del corazón.
A la mitad de las personas se les indujo, mediante un procedimiento experimental controlado, la expectativa de que una crema reduciría su dolor — y funcionó, hubo un efecto placebo claro y medible. Pero cuando se les pidió contar sus propios latidos cardíacos, no hubo ninguna diferencia entre quienes habían tenido el efecto placebo y quienes no.
Este matiz es útil: demuestra que el efecto placebo sobre el dolor es específico, no un «interruptor general» que cambia toda la percepción corporal a la vez. Ayuda a entender mejor cómo funciona realmente la conexión entre expectativa y dolor, sin caer en la simplificación de que «todo es psicológico» de forma indiferenciada.
Fuente: Hartmann, Proposito, Riva, Lamm, «Placebo Analgesia Does Not Generalize From Pain to Interoceptive Abilities: A Preregistered Exploratory Study». Universidad de Viena (Austria). Psychophysiology, 2026. DOI: 10.1111/psyp.70391. Nota de rigor: estudio exploratorio con 88 personas sanas, no con dolor crónico real.

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