
Un equipo del Group Health Research Institute y la Universidad de Washington, en Seattle (Estados Unidos), quiso comparar tres opciones para el dolor lumbar crónico: un programa de reducción del estrés basado en meditación (mindfulness), la terapia cognitivo-conductual, y la atención médica habitual. El estudio, publicado en 2016 en la revista JAMA, incluyó a 342 adultos con dolor de espalda de más de siete años de media.
A los seis meses, tanto el grupo de meditación como el de terapia cognitivo-conductual mejoraron significativamente más que el grupo de atención habitual — con resultados prácticamente idénticos entre ambos.
Entrenar la mente, ya sea con meditación o con terapia, funciona mejor que simplemente “esperar a que se pase”. Esto respalda algo que decimos a menudo: el trabajo con el sistema nervioso no es un complemento opcional al tratamiento del dolor crónico — es una de las herramientas con más evidencia detrás.
Fuente: Cherkin et al., JAMA (2016) — Group Health Research Institute y Universidad de Washington, Seattle, EE.UU.

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