
Un equipo de la Academia Médica de Kaunas, en Lituania, siguió durante un año a 210 personas que habían sufrido un alcance por detrás en coche, comparándolas con 210 personas sin accidente. El estudio se publicó en 1999 en la revista Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry.
Al año, casi no había diferencias en dolor de cuello o cabeza entre los dos grupos. Los propios autores señalan un dato llamativo: en Lituania, en esa época, casi nadie conocía el concepto de «latigazo cervical crónico», no existían abogados especializados en este tipo de reclamación, ni la expectativa social de que este accidente «deja secuelas para siempre».
Es un estudio con más de dos décadas y no está exento de debate científico. Pero su lectura, con cautela, es interesante: la creencia cultural sobre el pronóstico de una lesión puede influir en si el dolor se queda o se va — no que el dolor inicial no fuera real.
Fuente: Obelieniene et al., Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry (1999) — Academia Médica de Kaunas, Lituania.
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