
Un equipo de la Universidad Northwestern, en Chicago (Estados Unidos), siguió durante un año a personas con dolor de espalda reciente. Mediante resonancias cerebrales repetidas, los investigadores pudieron predecir, con bastante precisión, quién seguiría con dolor un año después y quién se recuperaría — basándose en cómo se comunicaban entre sí ciertas zonas del cerebro relacionadas con la recompensa y la toma de decisiones. El estudio se publicó en 2012 en la revista Nature Neuroscience.
La cronificación del dolor no depende solo de la lesión inicial. El propio cerebro participa activamente en decidir si el dolor se queda o se va, mucho antes de que se conozca el desenlace real.
Fuente: Baliki et al., Nature Neuroscience (2012) — Universidad Northwestern, Chicago, Estados Unidos.
Deja un comentario