
La doctora Ulrike Bingel, del Hospital Universitario de Essen (Alemania), publicó en 2020 en la revista Pain una revisión sobre un tema poco conocido: el papel de las expectativas en el dolor. Su conclusión, basada en decenas de estudios: hasta un 70% de la mejora que sentimos con un tratamiento para el dolor puede deberse a lo que esperamos que ese tratamiento haga, y no solo al tratamiento en sí. Y ocurre también al revés — si esperas que algo te va a doler mucho, tu cerebro puede hacer que efectivamente duela más.
Esto no significa que el dolor sea “solo mental” ni que lo estés imaginando: tu cerebro combina la información real de tu cuerpo con lo que esperas que va a pasar, y el resultado — el dolor que sientes — es completamente real en ambos casos. Por eso en el Club Esperanza trabajamos tanto la información (entender qué te pasa) como la confianza en que hay un camino: ambas partes, literalmente, cambian cómo tu cerebro procesa el dolor.
Fuente: Bingel, Pain (2020) — Hospital Universitario de Essen, Alemania.
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