
Un equipo de la Universidad Monash, en Melbourne (Australia), revisó 51 estudios sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca — una medida de cómo de bien regula tu cuerpo el equilibrio entre alerta y calma — en personas con distintos tipos de dolor crónico. El análisis se publicó en 2016 en la revista Pain.
Se encontró un patrón consistente: las personas con dolor crónico tienen, de media, menos actividad del sistema nervioso parasimpático — la parte que nos calma — que las personas sin dolor. Su “freno” natural está menos activo de lo que debería.
Esto da una base científica muy concreta a algo que explicamos en el IRDC apoyándonos en la Teoría Polivagal: el dolor crónico no es solo lo que pasa en la zona que duele, es también el estado general de calma o alerta de tu sistema nervioso — y ese estado, con práctica, se puede entrenar.
Fuente: Tracy et al., Pain (2016) — Universidad Monash, Melbourne, Australia.
Deja un comentario