
Un equipo de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf (Alemania) y la Universidad de Colorado (Estados Unidos) quiso entender por qué las personas con dolor crónico de espalda son también más sensibles a otras cosas, como los sonidos. Compararon cómo reaccionaban 142 personas con dolor crónico de espalda frente a 51 personas sin dolor, ante sonidos molestos y ante presión en la piel. El estudio se publicó en febrero de 2026 en la revista Annals of Neurology.
El resultado: las personas con dolor crónico sintieron los sonidos mucho más desagradables que las personas sin dolor — su sistema nervioso estaba en alerta general, no solo alerta ante el dolor. Después de varias semanas de Terapia de Reprocesamiento del Dolor (TRD), esa alerta bajó también frente a los sonidos, no solo frente al dolor.
¿Qué significa esto para ti? Que el dolor crónico no vive aislado en la zona que duele: es todo tu sistema nervioso el que está más alerta de lo necesario. Y ese estado se puede calmar, como demuestra este estudio.
Fuente: Panzel et al., Annals of Neurology (2026) — Universidad de Hamburgo-Eppendorf, Alemania, y Universidad de Colorado, EE.UU.
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